{"id":2284,"date":"2021-08-17T18:50:00","date_gmt":"2021-08-17T16:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.feup.org\/?p=2284"},"modified":"2021-08-17T18:50:00","modified_gmt":"2021-08-17T16:50:00","slug":"virginia-woolf-sobre-por-que-importa-emocionarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feup.org\/web\/2021\/08\/17\/virginia-woolf-sobre-por-que-importa-emocionarse\/","title":{"rendered":"Virginia Woolf, sobre por qu\u00e9 importa emocionarse"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2284\" class=\"elementor elementor-2284\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-bf8ef49 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"bf8ef49\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-da9dcdb\" data-id=\"da9dcdb\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-473fd3b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"473fd3b\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.6.1 - 23-03-2022 *\/\n.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-stacked .elementor-drop-cap{background-color:#818a91;color:#fff}.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-framed .elementor-drop-cap{color:#818a91;border:3px solid;background-color:transparent}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap{margin-top:8px}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap-letter{width:1em;height:1em}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap{float:left;text-align:center;line-height:1;font-size:50px}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap-letter{display:inline-block}<\/style>\t\t\t\t<p><span style=\"color: #333333;\"><strong>Leer a la genial escritora brit\u00e1nica Virginia<\/strong> <strong>Woolf (1882 &#8211; 1941) nos lleva por pensamientos y observaciones, di\u00e1logos internos, pero sobre todo nos aligera record\u00e1ndonos: es normal que sientas, ponle nombre.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Las vanguardias de inicios del siglo XX impregnaron todas las artes (y las artes se impregnaron mutuamente, todas). En la literatura, personajes como James Joyce o Marcel Proust hicieron eco del mon\u00f3logo interno, ese al que ya nos hab\u00eda acercado Dostoyevski en Crimen y castigo, aunque en tercera persona.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Como un resurgimiento de la importancia de lo que ocurre all\u00ed dentro (como fugaz renacimiento del romanticismo) estos autores reivindicaron el valor de la percepci\u00f3n de cada uno, que confiere un \u00e1ngulo distinto, y entender parte del mosaico perceptual es imprescindible. En esta tradici\u00f3n literaria, aparece como parte del modernismo de inicios de siglo Virginia Woolf.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Sin ning\u00fan tipo de complejo de g\u00e9nero por los roles asignados (y parecer sentimental), Woolf irrumpi\u00f3 para decirnos: las emociones importan, mucho, much\u00edsimo, son como el segundo velo en el proceso perceptivo, incluso, muchas veces, antes quiz\u00e1 que la raz\u00f3n. En Al faro y Las olas, dos novelas extremadamente visuales a pesar de no suceder mucho en la trama (siguiendo la tendencia modernista) Woolf nos ense\u00f1a a darle su lugar a las emociones; independientemente de que las bloqueemos, neguemos o aceptemos, siempre llegar\u00e1n a presentarse para hablarnos sobre nuestra personalidad en el complejo y hermoso proceso de percepci\u00f3n del mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">La extraordinaria habilidad de Woolf para ponerle palabras a eso que el personaje siente es asombrosa, y hace que uno se sienta acompa\u00f1ado y encuentre la sana normalidad en el mundo de las emociones. Es como si uno percibiera, sintiera, y luego pensara, contrario al proceso de percepci\u00f3n donde la informaci\u00f3n se procesa inmediatamente por medio de la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Woolf nos anima y nos hace entender que las emociones tienen derecho a su lugar y a que luego ahondemos en ellas (quiz\u00e1 escribiendo para nosotros mismos), con el fin de acercarnos a entendernos a nosotros mismos, pues, de cualquier modo, siempre es esto lo que estamos haciendo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Ciertamente no hay raz\u00f3n para entregarse a las emociones del todo, ya que siempre hay que volver al presente, pero es cierto que en esta \u00e9poca en que se nos invita (obliga) incansablemente a estar alegres, quiz\u00e1 sea tiempo de dejar de sentirnos anormales por sentir otras emociones (incluso sanas para la psique, por cierto).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Woolf nos invita a verlas de frente, a comprender por qu\u00e9 est\u00e1n ah\u00ed, y nos devuelve los colores de cada d\u00eda pasando por sus luces, sombras, y hermosa variedad crom\u00e1tica:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">El se\u00f1or Ramsey los miraba enfadado. Era una mirada col\u00e9rica, pero no los ve\u00eda. Eso los hizo sentirse vagamente inc\u00f3modos. Hab\u00edan visto juntos algo que se supone que no deber\u00edan haber visto. Hab\u00edan invadido la intimidad de alguien. Y eso oblig\u00f3 al se\u00f1or Bankes a decir casi a continuaci\u00f3n que estaba sintiendo fr\u00edo, y le propuso que fueran a dar un paseo, pero Lily pens\u00f3 que se trataba de una excusa para irse, para alejarse donde no se oyera nadie. S\u00ed, acept\u00f3, pero le cost\u00f3 separar la mirada del cuadro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">(Al Faro)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Veo un anillo suspendido encima de m\u00ed\u2013dijo Bernardo. [\u2026] Veo un charco amarillo p\u00e1lido\u2013dijo Susana [\u2026] Oigo un ruido\u2013dijo Rhoda, pero el ruido de la aldaba que ha sido quitada a la puerta del servicio los ha hecho volar, dispersados como una flecha de semillas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">(Las olas)<\/span><br><span style=\"color: #333333;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">En el intercambio con los otros, \u00bfno estamos siempre decodificando nuestras emociones y las del receptor? En este mundo que invita a la simulaci\u00f3n de la perfecci\u00f3n, volvamos al presente, y demos su nombre a las emociones para comprender m\u00e1s la personalidad de uno, inacabable, siempre en formaci\u00f3n, y siempre dispuesta a expandirse cuando vuelve al ahora.<\/span><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/culturainquieta.com\/es\/inspiring\/item\/12533-virginia-woolf-sobre-por-que-importa-emocionarse.htm\">Cultura Inquieta<\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer a la genial escritora brit\u00e1nica Virginia Woolf (1882 &#8211; 1941) nos lleva por pensamientos y observaciones, di\u00e1logos internos, pero sobre todo nos aligera record\u00e1ndonos: es normal que sientas, ponle nombre. Las vanguardias de inicios del siglo XX impregnaron todas las artes (y las artes se impregnaron mutuamente, todas). 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