Las alumnas de teatro musical de la Factoría Cultural finalizaron el curso interpretando la obra ‘Encarceladas’

El foco ilumina la sala escénica de la Factoría Cultural, ocho mujeres en escena aparecen jugando, tejiendo o simplemente en silencio en un espacio decorado como una cárcel. «Hoy es el día. Hoy nos escapamos», anuncia una de las presas a sus compañeras. De repente se abre la puerta y aparece una psicóloga dispuesta a analizar sus condenas más insoportables: la de sus actos.

Bajo este argumento se desarrolló ayer la obra ‘Encadenadas’ que fue el broche final al curso ‘Mujeres a Escena’, enmarcado en la programación de la Federación Española de Universidades Populares (FEUP) dividido en dos módulos: Producción Musical y Atrezzo, vestuario y maquillaje, el resultado de todo este trabajo desembocó en esta obra musical.

Mujeres con gustos diversos, edades muy distintas pero unidas por una misma pasión: el teatro y la música se animaron a apuntarse. «Estudio en el conservatorio y me gusta mucho cantar pero nunca había hecho teatro», explicaba Noelia García, una de las integrantes del grupo, «me hablaron del curso y me pareció la excusa perfecta para lanzarme a actuar» y aunque nunca había hecho esto antes «me ha resultado muy fácil meterme en el personaje gracias a las herramientas que nos han dado». Vencer el miedo escénico fue el motivo que hizo a Isabel Aladro dar el paso, que reconocía que «fue difícil al principio sacar al personaje, en mi caso a quien interpreto tiene como una doble cara», pero el resultado tan favorecedor hacía que viera «una evolución, sobre todo en mi voz».

Antes de montar la obra, cada una de las participantes escogió con total libertad una canción que querían interpretar. A partir de ahí, la profesora encargada de la parte teatral, Aida Valladares, hizo que cada una de ellas tuviera un monologo previo a la interpretación musical. Además, Gloria Blanco ayudó a las alumnas a que mejoraran su técnica vocal y aprendieran a controlar su voz.

«Perfeccionar el canto», era lo que quería Dulce Victoria Pérez, actriz que nunca había hecho teatro musical, «ha sido una gran oportunidad que espero que pueda continuar, me quedo con ganas de más», decía. En el caso de Sofía Hurtado, decidió interpretar una canción del musical de Anastasia afirmando que es «algo que me gusta mucho» y que era una de las razones por las que se lanzó a apuntarse. Aunque, lo que más apreciaban las participantes era el grupo que habían formado, «son un grupo de mujeres muy diversas que se han ayudado y apoyado en todo», decía Valladares. Al terminar la función, la emoción, alegría y admiración mutua entre ellas era más que obvia.

Fuente: www.elcomercio.es

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