Proyecto Salud + 60 – La importancia de las relaciones intergeneracionales

Este artículo se enmarca en el proyecto Salud +60, una iniciativa financiada por la Comisión Europea, impulsada por el programa Erasmus+ (Acción Clave 2), en el ámbito del intercambio de buenas prácticas. Este proyecto incluye entidades de Educación de Adultos de 4 países europeos, concretamente Dafni kek, de Grecia, Euroculture, de Chipre, Kerigma - Instituto de Inovação e Desenvolvimento Social, de Portugal, y la entidad española que coordina este proyecto, la Federación Española de Universidades Populares ( FEUP). El proyecto Salud +60 comenzó en octubre de 2020 y tiene una duración de 24 meses.

El objetivo principal de este proyecto es la elaboración de una guía, enfocada al intercambio de buenas prácticas, a la promoción de la gestión de la salud física, emocional y social y a la sensibilización de las personas mayores de 60 años, en una perspectiva de educación de adultos. . . Este objetivo está en línea con el objetivo 3 de desarrollo sostenible: garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos, en todas las edades.

A través de este proyecto se planteó la importancia de establecer vías de conexión e intercambio de información relevante para el desarrollo de programas de educación de adultos, con miras a reforzar los principios de la salud a nivel físico, mental y emocional.

Durante las actividades de aprendizaje del proyecto, que incluyen visitas de estudio, el socio anfitrión identifica profesionales y organizaciones relevantes en el campo de la salud a nivel local, regional o nacional. Se aborda a estas personas/organizaciones sobre la base de sus actividades relacionadas con el cuidado de la salud, la alfabetización en salud, las habilidades para la vida y la capacitación en habilidades, y se les invita a presentar su trabajo, así como a darnos sus puntos de vista sobre el tema que cubrimos, junto con sugerencias y propuestas basadas en sus experiencias sobre cómo apoyar aún más nuestro tema para que llegue e influya positivamente en las personas. A través de estas actividades de aprendizaje, investigación e interacción con estas entidades y profesionales sanitarios, desarrolladas a lo largo del proyecto, en las que abordamos diversas temáticas de este ámbito específico de la salud, también se abordó la cooperación intergeneracional.

Los Programas Intergeneracionales son considerados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como instrumentos eficaces de inclusión y cooperación, que, con metodologías inclusivas, basadas en estos dos fenómenos, cobran relevancia, en tanto privilegian el valor de la igualdad social. (UNESCO, 2000).

En la sociedad actual, el número de ancianos es superior al número de niños, y esta realidad tiende a mantenerse en los próximos años debido a la constante disminución del número de niños y al aumento de ancianos, característicos de las sociedades industrializadas. Por ello, es fundamental pensar y analizar este problema y sus consecuencias en la actualidad. Las relaciones intergeneracionales son de gran importancia y surgen en el seno de la familia, permitiendo el intercambio de afectos y el desarrollo de sentimientos como la solidaridad y la amistad. Tradicionalmente, los ancianos tenían el papel de consejeros. Por su experiencia de vida, estas personas eran consideradas fuentes de sabiduría, mientras que en la actualidad y como consecuencia de los cambios en las relaciones familiares de las sociedades, se está desvalorizando la experiencia como base del conocimiento y los mayores se están distanciando respecto de los más jóvenes. 

La interacción intergeneracional proporciona un mayor conocimiento de todos los actores, lo que permite minimizar los prejuicios relacionados con las personas mayores. Estos prejuicios son reconocidos por todos en todas partes, desde la familia hasta la sociedad. En este sentido, y además de los desafíos políticos y económicos de la creciente población de adultos mayores, muchas otras preguntas surgen en el curso de las actividades de este proyecto, a saber, en relación con el lugar, el reconocimiento y la relevancia de las personas mayores en el (re )construcción de las sociedades actuales. ¿Son los intereses de los jóvenes y los de los mayores verdaderamente incompatibles? ¿Tiene sentido defender la idea de ganancias y pérdidas en las relaciones intergeneracionales? ¿Es legítimo continuar con la idea arraigada de que los resultados obtenidos por una generación son a expensas de otras generaciones?

Existe una opinión generalizada de que, de hecho, las generaciones mayores tienen el papel de transmitir conocimientos a las nuevas generaciones y que esta transmisión es fundamental para la preservación de la cultura colectiva, pero también es cierto que las generaciones más jóvenes pueden enseñar, por ejemplo. , conocimientos relacionados con las nuevas tecnologías, siendo esta un área en la que los mayores no tienen tantos conocimientos. Reafirmando esta idea, Pinto & al. (2009) refieren que “las prácticas intergeneracionales buscan unir a las personas con un propósito, a través de actividades que las beneficien mutuamente y que promuevan una mejor comprensión y respeto entre generaciones”. Estos autores reconocen la importancia de reunir a jóvenes y adultos, en diferentes contextos, no solo a nivel comunitario, sino también de instituciones que albergan a diferentes generaciones en un mismo espacio. Los mismos autores también refieren que los programas intergeneracionales son, por tanto, un activo en el cambio de mentalidades, contribuyendo a combatir la segregación y el aislamiento, favoreciendo la inclusión de los participantes en la comunidad. Teiga (2012) se refiere a la importancia de una adaptación exitosa del individuo al envejecimiento, tanto en la familia como en la comunidad, lo que puede traducirse en beneficios en la autoestima, el bienestar físico y psicológico y la calidad de vida. La interacción generacional promueve la positividad del vínculo que se establece entre generaciones, además de fortalecer la relación entre personas de diferentes edades. Las actividades intergeneracionales tienen efectos beneficiosos sobre la salud y el bienestar de todas las generaciones involucradas, en términos de inclusión, participación, equidad, promoción de relaciones solidarias y también de cohesión social y estructuración de vínculos sociales (Massi, Santos, Berberian & Ziesemer, 2016; Villas-Boas et al., 2013).
En este sentido, es unánime la opinión de que este intercambio intergeneracional es importante y un activo para todos los sujetos implicados, favoreciendo la cohesión social y siendo un vehículo para el intercambio concreto y continuo de recursos y aprendizajes entre las generaciones mayores y jóvenes, con el objetivo de lograr beneficios mutuos.

En general, el desarrollo de prácticas de interacción entre generaciones tiene como principal objetivo la promoción del bienestar de todos los actores, cumpliendo los objetivos y trabajos desarrollados y presentados por el proyecto Salud +60.

Para más detalles, le recomendamos que visite el sitio web https://www.salud60.eu/.

Fdo. Luísa Santos

Fuente: EPALE

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